Este lugar fue recomendado por un amigo italiano cuando le pedimos un lugar que no es turístico y resultó ser una recomendación muy al grano. Eran todos los lugareños cuando estuvimos allí. Todo giraba en torno al vino: decoración con botellas de vino, menú con artículos que van bien con la cata de vinos. Teníamos deliciosas alcachofas y jamón italiano y plato de queso. Ambos estaban sabrosos pero sobre todo el cheesecake de limón que comimos al final era legendario, era diferente a todos los demás cheesecakes que comí en el pasado, nunca olvidaré ese sabor. Sin duda visitaré este lugar cada vez que venga a Roma.
Posto veramente "originale", ovvero, ha conservato la sua natura, quella della bottiglieria, dell’osteria o del vino e oli. Certo oggi è decisamente un posto raffinato e l’atmosfera è molto bella. Sorseggiare il proprio calice in mezzo a centinaia di bottiglie ha il suo fascino. Ottime le proposte della cucina, eccellente il servizio. Onestissimi i prezzi delle bottiglie esposte.
Complimenti!